Cada quien con su quimera...

No sé como escribir de esto, ni cuanto extenderme al respecto. No espero que entiendan porqué hago público algo tan íntimo. Necesito desahogarme un poco hoy que, pasada la tormenta, no están los amigos necesarios para poder ordenar en mi cabeza lo que pasé hoy. Necesito releer todo esto mañana, ver las lineas que no he escrito, poner cada cosa en su lugar y seguir adelante.

Esto algo que he trabajado por mucho tiempo, desde que descubrí que no era mi culpa, pero si un problema que me atañe. Es algo que por más que haga, sigue estando, que no depende de mi, pero que si por mi fuera, no existiría. Es algo que me ha hecho ser mucho de lo que soy, para bien y para mal, y que a mis veintisiete años me sigue afectando como hace trece años, aunque de otro modo. He vivido toda la vida con eso, y aún así, no me acostumbro.

Hoy, por un par de horas creí que mis temores mas fuertes se harían realidad. Que lo que viví trece años atrás -creo-, y que he ido reviviendo cada noche que no contesta el celular, que da una excusa absurda, que tiene reunión con los colegas, que anda estresado, y tantas otras noches más, había pasado y que ésta vez si tendría la consecuencia temida pero esperada. Entonces una llamada nos hizo saber que en un choque se partió en dos los huesos del culo. Hubiéramos querido que fuera la última llamada de ese tipo, creímos que sería la última.

Año con año, fin de semana a fin de semana, hemos ido recogiendo llamadas: "vengan a traerlo, está en tal parte" "Victorito, solo con usted se viene" "Victor, aca hay unos hombres que lo están vigiando" "No me hace caso, venga a traerlo que acá es peligroso. Siempre respondía, siempre estuve ahi para irlo a sacar, para arreglar cuentas mal hechas, para darme verga con aprovechados violentos, para putear a meseros complices de ladrones. Siempre estuve ahi para evitar que pasara lo temido.Y pasó mas de una vez, demostrando que no puedo evitarlo todo.

Hoy, tuve que calmar a mi hermana, presa del shock y el ataque de ansiedad, ponerle cara a mi mamá de "vamos, podés quebrarte, llorá, no te hagás la fuerte; acá estoy para echarme el mundo a cuestas". Hoy tuve que conservar la calma, la ecuanimidad, la claridad mental, la perspicacia. Hoy, una vez más, no me quebré.

Por dos horas creí que iba a llegarse el momento de quebrarme. Que cuando me tocara decir las últimas palabras, no iba a poder evitarlo, o que cuando me abrazara uno de mis amigos quizás lo haría un poco. Un poco, porque no podría quebrarme del todo. Creí que tendría que conservar el tipo mientras iba a Medicina Legal, mientras veía cadáver por cadáver hasta reconocerlo.

Gracias a Dios no fué así. Apareció dos horas despues que mi hermana me llamó histérica al celular: "regresate, secuestraron a mi papá cuando andaba bolo". Apareció golpeado, con la camisa ensangrentada, semiconsciente, evidentemente dopado. Alguien le metió alguna sustancia en su bebida, a él y al taxista que lo acompañaba, le robó todo lo que andaba, lo dejó tirado en alguna parte del centro y de ahi llegó a su oficina en un taxi. Ahi, en su escritorio, donde tantas veces ha pontificado sobre el estilo de vida de otras personas, estaban claras las consecuencias del suyo.

Lo hemos dejado en el hospital, viendo su estado, sabiendo sus problemas de salud era lo más sensato. No sabemos qué le dieron, pero si no lo hubiéramos llevado quien sabe cómo estuviera. Lo que sé ahorita es que allí en ese hospital, en esa sala donde él con sus conocimientos ha salvado la vida de tanta gente, espero una vez más que ésta vez si atienda la llamada de Dios para que salve su vida.

CADA QUIEN CON SU QUIMERA

Bajo un vasto cielo gris, en una gran llanura polvorienta, sin sendas, sin hierba, sin cardos sin ortigas, encontré varios hombres que andaban encorvados.
Cada uno llevaba sobre su espalda una enorme quimera, tan pesada como saco de harina o carbón, o el correaje de un infante romano.
Pero la monstruosa bestia no era peso inerte; por el contrario, envolvía y oprimía al hombre con sus músculos elásticos y poderosos; se agarraba con sus dedos vastas garras al pecho de su montura, y su cabeza fabulosa superaba la frente del hombre, como aquellos cascos horribles con los que antiguos guerreros esperaban provocar más terror en el enemigo.
Interrogue a uno a dónde iban así. Repuso que no sabían nada, ni él ni los otros, pero que evidentemente iban hacia alguna parte, pues estaban impelidos por una necesidad de caminar.
Curiosa anotación: ninguno de los viajeros tenía aire de estar irritado contra la bestia feroz, colgada de su cuello y pegada a su espalda; se diría que la consideraban parte de sí mismos. Estos rostros cansados y serios no testimoniaban ninguna desesperación; bajo la tediosa cúpula del cielo, los pies hundidos en el polvo de una tierra tan desolada como este cielo, caminaban con el aspecto resignado a quien está condenado a esperar siempre.
Y el cortejo pasó junto a mí y se hundió en el atmósfera del horizonte, por el sitio donde la superficie redondeada del planeta se oculta a la curiosidad de la mirada humana.
Por instantes me obstiné en comprender este misterio, pero pronto la irresistible indiferencia se apodero de mí, y fui abrumado con más peso que ellos mismos con sus quimeras aplastantes.

(Charles Baudelaire)

Comentarios

Virginia ha dicho que…
Víctor, creo que es indebido y abusivo decirte algo más que esto:

1. Sé de esas situaciones y lamento mucho que vos y tu familia deban vivirlas.

2. Están en mis pensamientos.

Que las cosas mejoren.
QueithCita ha dicho que…
Me alegro que lo encontraron vivo y como dice Virginia: QUe las cosas mejoren.
Antonio Vieira ha dicho que…
Mi total empatía contigo. Yo te entiendo muy bien, he pasado por cenas identicas hace muchos años. Y aun hoy en las noches me vienen a la mente.
Aniuxa ha dicho que…
Un abrazo. De esos largos y fuertes.
[Alecita ♥] ha dicho que…
Que Dios les de la fuerza necesaria para salir adelante, espero que las cosas mejoren pronto y aquí te guardaré oraciones para vos y tu familia.
Jerry H. ha dicho que…
Siempre contigo Víctor.
Victor ha dicho que…
Primero que nada, gracias a todas y todos por su apoyo. Mi papá ya está en casa, sin mayores complicaciones de salud, solo queda recuperarse de los golpes y dar las vueltas que toca dar luego q te han robado todos tus documentos. Hay muchas especulaciones en el aire sobre quien pudo ser, y si no pasará a más. Yo espero que quede ahí, primero Dios. Nuevamente gracias.

Victor
Anónimo ha dicho que…
cuenta con tu prima para cualquier cosa estaran en mis oraciones, TKM primito
Elena ha dicho que…
Víctor, lo siento mucho.
Un abrazo.
Aldebarán ha dicho que…
Leo hasta ahora tu nota. No sabes cuánto me entristece lo que han pasado. Me tranquiliza tu último comentario, pero sé que nada garantiza en este momento que las cosas vuelvan a ponerse mal.

Ánimo, acá estamos desde lejos apoyándote.

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