El oficio de ir creciendo o de no apurar a una espinilla.

Ayer me salió una espinilla. Es una cosa absolutamente banal que se los cuente, pero es que es curioso saber adonde te lleva todo y, de cualquier modo, las espinillas son un rastro de crecimiento. En nuestros rostros - o en el mío al menos - más de algún rastro hay de aquellas que no supimos esperar a que salieran por si solas.  Apurados por querernos ver impecables, lamentamos más tiempo nuestro apuro con dolor, enrojecimiento, y hasta cicatrices.

Pienso en esas boladas y en como cada elección y sus consecuencias te pueden mover la vida. O como pueden destrozarla, o simplemente aparcar todo para que en algún punto, todo se vuelva y te lleve de encuentro. A veces uno elige hacer lo correcto, a veces y con la prisa, solo elige lo que parece mejor o elige lo que otros eligen, y así se va, apurándose a lo que no lleva a ningún lado o lleva a la autodestrucción. Yo lo he hecho muchas veces, demasiadas. Pero llega un día en que uno dice hasta aquí.

Últimamente la vida me lleva a ciertas encrucijadas que no dejan de inquietar. Se han venido cambios en mi trabajo. Estoy cerca de iniciar una nueva aventura académica. Empiezo a dar pequeños pasos en aquella vía del autocuido, que es la que más me ha costado siempre. Lo que autodestruye es siempre un camino fácil.

Esta tarde he recordado una madrugada como muchas otras, apurado por mis circunstancias y a punto de tomar una mala elección. La he recordado, mientras veía cuan lejos están esos diez años de esa madrugada en particular hasta hoy. La encrucijada de entonces me ha llevado a estas.

Las encrucijadas de hoy me llevarán a muchas más. La vida se sucede como una encrucijada tras otra y hay que elegir hacia donde ir. No hay más que eso. Aún el mismo acto de no tomar una elección es siempre elegir un camino. Elegir es un acto consciente, o debería serlo. A veces es necesario parar para hacerlo. A veces son necesarias pausas cortas. Otras veces grandes pausas.

Hoy que pensaba en mi espinilla y en las decisiones apresuradas, remembraba esos días adolescentes. Me he encontrado a mi mismo ya adulto, tomando la pausa para elegir. No vale la pena apurar a que se vaya esa espinilla.  Hay cosas que maduran por sí solas. Y muchas encrucijadas con semáforo.

Si, me estoy volviendo adulto.

Víctor


P.D.: Al terminar el post, pense que debía poner esta canción. Crossroads, del irrepetible Robert Johnson.


P.D. 2: Si, otra post data. Espero les guste la nueva decoración. 

Comentarios

Rafael A. Rodríguez C. ha dicho que…
Bonita nueva imagen del blog.
Interesante entrada.
¡Saludos!
Ester ha dicho que…
A propósito del cambio en el blog, está chivo!!! La entrada me parace una reflexión muy sabia.
saludos,
Verónica ha dicho que…
"A veces uno elige hacer lo correcto, a veces y con la prisa, solo elige lo que parece mejor o elige lo que otros eligen, y así se va, apurándose a lo que no lleva a ningún lado o lleva a la autodestrucción".

Una decisión que te pudo llevar un minuto tomar, se vuelve un tormento eterno.

Pero existen decisiones determinantes, como la elección de aceptar y reivindicarte.

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