No te desvelarás y otros gajes del oficio

 

Dar charlas – que es en esencia lo que hago cuatro días a la semana – implica ser muy consciente no solo del tema que se va a hablar, y de cómo lo expresa uno, si no además de el clima de la audiencia, de si hay feeling o no.   Cosas técnicas, qué se yo. Hay más que eso detrás de esas tres horas en que con técnicas participativas facilita uno el aprendizaje.

 

Mi trabajo demanda entre otras cosas dormirme y levantarme temprano. Vestirme cómodo pero respetable y andar hiperconsciente de cada una de mis palabras y movimientos. Implica ser un poco demasiado yo y un poco alguien más. Alguien que guarda un metro de distancia  de persona a persona pero que es abierto a compartir sus conocimientos sobre la calidez de la aceptación incondicional propia o la intimidad del vínculo con su otro significativo.

 

Es como raro ponerme el traje de desconfiado en que se puede confiar. El traje del que debe pensar mal de todo para ser bueno en esa parte de su trabajo que no implica poner a la gente a hacer cosas para que recuerden que una vez fueron niños en que se podía confiar.

 

Es raro querer quedarme otro rato acá, masticando palabras. Pero tengo que descansar bien para andar hipervigilante. Gajes del oficio, que le mientan.

 

Feliz semana

 

Victor

Comentarios

Clau ha dicho que…
Me gustaría la definición de "cómodo, pero respetable"...te imaginé de pantalón de vestir (café oscuro), con chumpa (biege) y sin corbata.

Complicado eso de ser y no ser.

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