Escribir para volver, y acabar haciendo otra cosa

A veces no sé bien si al escribir estoy escondiendo algo. Uno suele poner en palabras cosas que son mucho más grandes, de ahí que lo que usted ve acá son el extracto de lo que pudiera ser un abrazo. Y si usted no ha sentido uno de mis abrazos, uno de esos que doy luego de una tarde o una noche de plática, de entrega y aceptación mutua de los contenidos de nuestras vidas al calor de un café, de una cerveza, de una copa de vino o de un atol shuco, no sabe de lo que se ha perdido. Y por mucho que yo escriba galán, con muchas palabras y enredos, jamás será igual que despedir una noche de alegrías con el sello de mi humanidad envolviéndole mientras le recuerda que le quiere mucho. Es así que yo sé que al venir acá y poner, digamos, “vos sos ahora un poco más real pero menos posible”, estoy escondiendo noches dándole vueltas a esa línea y a muchas otras que no digo, pero vivo con la intensidad de quien sufre tanto por cerrar los labios o la ventana, por borrar las letras de la mente que podrían desatar quien sabe qué despelote o qué indiferencia, que es el peor de los despelotes. Es así que yo sé que al contarle esto usted no sabe de las noches que he escrito mentalmente dos o tres posts diciendo, por ejemplo “hoy has sido un poco más amarga, como cuando caes del pedestal a la realidad de unas líneas haciéndote demasiado pedestre en el proceso de revelarte como una ausencia fija de sensaciones propicias”. O de unas líneas que relaten como ahora el día fue un poco menos atosigante gracias a la intervención de un grupo que me recordó al atemporalmente buen rock ‘n roll de Little Richard y a que me he vuelto a bañar por la tarde, justo cuando llueve, para tener la excusa perfecta para quedarme en silencio mientras dejo que el agua borre de mi la suciedad del hastío diario del desempleo.

Posiblemente no era acá donde quería llegar con el post. Es lo malo de saber que estoy escondiendo algo, pero que se me sale con las letras aunque sea en versión reducida. Inicialmente estas líneas eran para volver. Hoy son muestra que acá he estado, que posteo noche a noche pero en el silencio. 

Comentarios

Verónica ha dicho que…
Y nosotos queremos leer también esos silencios. Leerte hace que la vida se deje vivir de mejor manera. Abrazos.
Jerry H. ha dicho que…
Uno de sus posts más reveladores, por más que "no hayas dicho nada", curioso... un abrazo jefe.
Sonia Alejandra ha dicho que…
Victor,
hace mucho que no te leo y te has vuelto oscuro.
¿Qué te ha sucedido, muchacho?
Un abrazo desde Buenos Aires

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